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Comisión Europea

Punto de mira: planes nacionales de energía y clima

  • Artículo
  • 16 de junio de 2020
  • Bruselas
  • Dirección General de Energía
  • lectura de 6 min
national energy plans

Hace más de 10 años, la UE fue la primera economía del mundo en establecer objetivos jurídicamente vinculantes para abordar el cambio climático. Desde entonces, más de 200 países han seguido este concepto y ellos mismos se han fijado objetivos en la lucha contra el calentamiento global. De hecho, al marcar una dirección clara, este concepto actúa como motor clave de la inversión en tecnologías de energía limpia. Esto no solo contribuye a avanzar hacia los objetivos energéticos y climáticos, sino que, al realizar economías de escala más impresionantes, también contribuye a reducir los costes de producción y fomenta la investigación y la innovación.

Objetivos de la UE 2020 2030
Reducción de emisiones 20 % 40 %
Cuota de energías renovables 20 % 32 %
Eficiencia energética 20 % 32,5 %

Tras el Acuerdo de París de diciembre de 2015, la UE trató de seguir adelante, reconociendo el carácter a largo plazo de los cambios necesarios. En 2018/2019, la UE aprobó el paquete de medidas «Energía limpia para todos los europeos»: una revisión completa de la legislación de la UE en materia de energía, que definía también objetivos vinculantes en materia de clima y energía para 2030. Como parte de este proceso, los países de la UE han establecido otro marco inédito: un plan global que describe cómo se propone cada país cumplir sus objetivos climáticos en los próximos 10 años, a partir de 2021. El concepto se denomina plan nacional de energía y clima.

Definidos en el Reglamento sobre la gobernanza de la Unión de la Energía  [Reglamento (UE) 2018/1999], los planes nacionales de energía y clima se establecieron como parte del paquete de medidas «Energía limpia para todos los europeos». Exigen que cada Estado miembro exponga sus planes de 10 años para reducir las emisiones, aumentar la adopción de energías renovables, mejorar la eficiencia energética (también en los edificios), aumentar las infraestructuras o las interconexiones transfronterizas, garantizar la adecuación de los mercados a las nuevas tecnologías e impulsar la investigación y la innovación, así como esbozar las principales prioridades para el futuro a fin de garantizar la coherencia con los objetivos de neutralidad climática para 2050. El proceso de elaboración de los planes nacionales debía ser lo más inclusivo posible e incluir las distintas formas de consulta en cada país.

Mejor coordinación

Un nuevo aspecto importante es la idea de que los planes nacionales deben estar bien coordinados en todos los departamentos de la administración, de modo que todos los aspectos de las políticas y la inversión del Gobierno avancen en la misma dirección. Con ello se deberían evitar situaciones en las que un ministerio parezca estar apoyando una dirección política que contradiga las políticas de otro ministerio.

Por otra parte, exigir a cada país de la UE que elabore y publique planes similares aumenta el potencial de sinergias y cooperación entre países vecinos. El punto clave es que cada país sea capaz de desarrollar una perspectiva climática y energética para los próximos 10 años que tenga también en cuenta lo que están haciendo sus vecinos.

Un proceso transparente e inclusivo

Una vez que los Estados miembros habían presentado sus proyectos de planes nacionales de energía y clima a principios de 2019, la Comisión presentó, en junio de 2019, una evaluación detallada del impacto acumulado de todos los proyectos de planes en todos los ámbitos de referencia. Esto incluía recomendaciones específicas por país de la Comisión, en las que se sugería cómo se podían revisar estos proyectos de planes para lograr posibles mejoras y una mayor eficiencia con el fin de alcanzar nuestros objetivos comunes. En resumen, se obviaba la perspectiva puramente nacional de los proyectos de planes nacionales de energía y clima para situarlos en el contexto de la UE, dotándolos de una dimensión europea. Al poner de relieve la trayectoria a escala de la UE y facilitar informes periódicos sobre los progresos a medida que avanzamos, se espera que los planes nacionales de energía y clima den un impulso a la inversión a una escala verdaderamente continental.

Teniendo en cuenta las recomendaciones del pasado verano, los Estados miembros debían finalizar sus planes nacionales de energía y clima a principios de este año. La Comisión está llevando a cabo una evaluación exhaustiva de los planes nacionales de energía y clima desde una perspectiva nacional, pero también en términos del impacto acumulado de los 27 planes nacionales de energía y clima en todos los ámbitos políticos, y, en particular, para los objetivos vinculantes de la UE en materia de energías renovables y eficiencia energética. Está previsto que este análisis, que puede incluir recomendaciones adicionales, se publique en otoño.

En general, al hacer posible que los países de la UE reúnan todos los objetivos relacionados con la energía y el clima, el seguimiento y la notificación en una única rúbrica y siguiendo un modelo común, los planes nacionales de energía y clima son de importancia capital para impulsar la transición hacia una energía limpia. Pueden bloquear los compromisos de los Estados miembros y evitar desviaciones a medida que avanzamos. Además, los planes nacionales de energía y clima constituirán un elemento clave, ya que la UE pretende aumentar nuestra ambición en el marco del Pacto Verde Europeo para alcanzar la neutralidad en carbono de aquí a 2050.

Importancia de los planes nacionales de energía y clima para las inversiones posteriores a la COVID-19

Otra ventaja del concepto de los planes nacionales de energía y clima es que los Estados miembros han declarado públicamente el camino que tienen previsto seguir en la transición hacia una energía limpia en los próximos 10 años y ya han empezado a planificar los posibles proyectos. Por lo tanto, por lo que se refiere a la planificación de la recuperación económica tras la crisis de la COVID-19, los planes nacionales de energía y clima ya aparecen en el radar para las inversiones públicas y privadas a nivel nacional. Los jefes de Gobierno de la UE están de acuerdo en la importancia de las consideraciones relativas al Pacto Verde Europeo para futuras inversiones.

En el paquete de recuperación tras la COVID-19, publicado por la Comisión el 27 de mayo de 2020, los planes nacionales de energía y clima y las recomendaciones del Semestre Europeo actúan como criterios de admisibilidad para que los planes nacionales de recuperación puedan optar a la financiación de la UE. Esto permitirá impulsar la transición verde y garantizar una recuperación sostenible. Tenemos la esperanza de que gran parte de la inyección de efectivo a corto plazo en la economía prevista por este plan se invierta en proyectos que reflejen los objetivos climáticos de la UE a largo plazo. 

Detalles

Fecha de publicación
16 de junio de 2020
Autor
Dirección General de Energía
Lugar
Bruselas