La fuerte subida de los precios de la energía desde el pasado otoño, seguida de la agresión injustificada de Rusia a Ucrania, ha puesto a prueba el mercado europeo de la energía. Si quiere mantener los ambiciosos objetivos del Pacto Verde Europeo, Europa necesita un plan para gestionar un suministro energético mundial ajustado, la creciente inflación y las inseguridades que acompañan a un conflicto militar en estrecha proximidad. Sobre todo, reducir la dependencia de las importaciones de energía rusas se ha convertido en una prioridad absoluta. Sobre la base de una Comunicación de marzo de 2022, la Comisión Europea publicó el 18 de mayo de 2022 el plan REPowerEU, que presenta una serie de medidas para eliminar gradualmente la dependencia de la UE de la energía rusa mucho antes de 2030, acelerar la transición ecológica y aumentar la resiliencia del sistema energético de la UE. Además de contribuir a los objetivos climáticos de la UE, estas tres dimensiones contribuirán a reducir los precios de la energía a lo largo del tiempo y a reducir la dependencia de las importaciones. REPowerEU es un completo conjunto de herramientas y acciones políticas para acelerar la adopción de las fuentes de energía renovables y promover el ahorro de energía. Debido a su alcance y escala, la aplicación del plan se basa también en el trabajo de la UE con socios internacionales de confianza en el ámbito de la energía y en inversiones inteligentes para desarrollar nuevas infraestructuras de energías renovables. Fin de la importación de combustibles fósiles rusos La Comisión ha adoptado seis paquetes de sanciones con medidas restrictivas contra Rusia desde que comenzaron las agresiones contra Ucrania, y el último incluye una prohibición total de las importaciones de petróleo crudo y productos petrolíferos rusos. El petróleo representa casi el 35 % de la combinación energética de la UE, y el 97 % se importa. En 2021, la UE importó de Rusia petróleo crudo por valor de 48 000 millones de euros y productos petrolíferos refinados por valor de 23 000 millones de euros. Acabar con la dependencia de la UE de los combustibles fósiles procedentes de Rusia requerirá un considerable aumento de las energías renovables y una aceleración de la electrificación, así como la sustitución de la calefacción y el combustible de origen fósil en la industria, los edificios y el transporte. La energía solar ya es la fuente de energía que crece más rápidamente en la UE. Con una nueva y específica estrategia solar de la UE, que se puso en marcha con el paquete REPowerEU, la Comisión propone objetivos más ambiciosos, que suponen superar los 320 GW de energía solar fotovoltaica recientemente instalada para 2025 (más del doble del nivel actual) y acercarnos a los 600 GW para 2030. Para hacer frente a unos procesos de autorización de energías renovables lentos y complejos y a los obstáculos, la Comisión presentó en marzo una Recomendación sobre autorizaciones en la que destaca las medidas a disposición de los países de la UE para racionalizar los procedimientos, facilitar la adquisición de energía y capacitar a los ciudadanos. Gracias a la realización rápida de proyectos de energía solar y eólica, en combinación con la adopción del hidrógeno renovable, será posible ahorrar unos 50 000 millones de metros cúbicos de importaciones de gas. Además de invertir en energías renovables y acelerarlas, es igualmente importante diversificar el suministro energético de la UE. La UE es el mayor importador de gas natural del mundo; alrededor de una cuarta parte de toda la energía que utiliza la UE es gas natural y solo el 10 % de ella se satisface con la producción interna. En 2021, la UE importó el 41 % del gas necesario (aparte del gas natural licuado) de Rusia, el 24 %, de Noruega y el 11 %, de Argelia. Para compensar los combustibles fósiles que ya no se compran a Rusia, la UE se dirige a otros socios internacionales y fiables, con el objetivo de aumentar la importación de gas natural licuado (GNL) procedente de los Estados Unidos, Australia y Japón, entre otros. La UE también pretende celebrar acuerdos trilaterales con Egipto e Israel antes del verano. El GNL es gas natural, principalmente metano, convertido en forma líquida para facilitar el almacenamiento o el transporte. Cuando llega a su destino final, normalmente se vuelve a gasificar y se distribuye a través de redes de gas, al igual que el gas procedente de gasoductos. Las importaciones de GNL representaron el 20 % del total de las importaciones extracomunitarias de gas en 2021. En los cinco primeros meses de 2022, con el aumento de las importaciones de GNL a la UE, este producto llegó a superar un tercio del total de las importaciones extracomunitarias de gas. Además de ser una garantía frente a las amenazas a la seguridad del suministro de gas, el GNL puede contribuir a la lucha contra el cambio climático. Produce hasta un 80 % menos de emisiones que el fuel y constituye una buena solución contra la contaminación atmosférica en el sector marítimo, ya que permite cumplir las normas de la Organización Marítima Internacional en materia de emisiones marítimas, especialmente para el azufre y los óxidos de nitrógeno y el límite mundial de azufre (0,50 % en 2020). Estrategia de compromiso energético exterior de la UE La creación de colaboraciones internacionales duraderas, la promoción de las industrias de energía limpia de la UE y la aceleración de la transición a la energía limpia constituyen el núcleo de la estrategia energética de compromiso exterior de la UE, puesta en marcha junto con el paquete REPowerEU. Su objetivo es reforzar la seguridad, la resiliencia y la autonomía energéticas de la UE, promoviendo al mismo tiempo colaboraciones energéticas más amplias con socios mundiales. Estas colaboraciones combinarán la cooperación en materia de gas con la cooperación energética a largo plazo en materia de hidrógeno, gases renovables (incluido el biometano) y otras fuentes de energía ecológicas. La dependencia de las fuentes de energía rusas difiere entre los países de la UE, que tienen diferentes combinaciones y demandas energéticas. Teniendo esto en cuenta, la Comisión y los países de la UE establecieron en abril una plataforma energética de la UE, que desempeñará un papel clave en la puesta en común de la demanda, la coordinación del uso de las infraestructuras, la negociación con socios internacionales y la preparación para las compras conjuntas de gas e hidrógeno. La plataforma, que está abierta a los Balcanes Occidentales, Ucrania, Moldavia y Georgia, trabajará también a través de grupos de trabajo regionales que determinarán las necesidades y la diversificación de las opciones de suministro y se coordinarán en torno a cuestiones contractuales. El primer grupo de trabajo regional se puso en marcha el 5 de mayo en una reunión ministerial en Sofía (Bulgaria), en coordinación con los vecinos de Europa Sudoriental. La UE tratará de garantizar que los suministros adicionales de gas procedentes de los proveedores de gas existentes y nuevos se combinen con medidas específicas para solucionar las fugas de metano, el venteo y la combustión en antorcha, lo que crea una liquidez adicional en los mercados mundiales, garantizando al mismo tiempo unos beneficios climáticos significativos. La política energética exterior también prevé la creación de colaboraciones en materia de hidrógeno con los vecinos de la UE y otros países socios para facilitar la importación de 10 millones de toneladas de hidrógeno renovable de aquí a 2030, compensando el gas que se deja de importar de Rusia. Asimismo prevé tres grandes corredores de importación de hidrógeno de la región del mar del Norte (Noruega y Reino Unido), la región del Mediterráneo meridional y Ucrania, así como el desarrollo de un Mecanismo Europeo Mundial para el Hidrógeno. Al alejarse del suministro energético ruso, la UE dará también prioridad al ahorro y la eficiencia energéticos, con el objetivo de lograr una reducción del 5 % de la demanda de petróleo y gas a corto plazo, lo que se espera que disminuya la presión sobre los precios y la demanda en los mercados energéticos mundiales. La UE se centrará además en reducir su consumo de energía. La campaña «Playing my part», puesta en marcha en abril en cooperación con la Agencia Internacional de la Energía (AIE), es un ejemplo de esta acción de ahorro energético para animar a los ciudadanos a reducir su consumo energético y ahorrar dinero. La UE continuará y reforzará su colaboración con organizaciones y foros internacionales como el G7, el G20, la OPEP, Euratom y la AIE para garantizar el buen funcionamiento de los mercados mundiales de la energía y una transición energética justa y limpia. Enlaces relacionados Plan para poner fin a la dependencia de la UE con respecto a los combustibles fósiles rusos («Plan REPowerEU»): Una energía asequible, segura y sostenible para Europa Estrategia de compromiso energético exterior de la UE Plataforma Energética de la UE Energía renovable Precios de la energía en la UE Detalles Fecha de publicación14 de junio de 2022AutorDirección General de EnergíaLugarBruselas